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11.7.19

Una gota de Inravisión

El Antiguo Instituto Nacional de Radio y Televisión, Inravisión cuenta con un archivo considerable de imágenes del país, en formato de cine, gracias a su labor de muchos años. Para la muestra esta gota de historia sobre Zipaquirá y su Catedral de sal. También lo puede ver dando click en la imagen

https://www.youtube.com/watch?v=_1lq-BuRHZM&t=1s




29.7.18

Tisquesusa y el Sendero del Zipa

Nuevas obras para atraer turistas hacia Zipaquirá. Se trata del Sendero del Zipa, que incluye una escultura en homenaje al Zipa Tisquesusa. Algunos han generado polémica por el costo de la obra. No aclaran si ahí está incluído el precio de los predios que se compraron y de las obras del Sendero.
El folleto de presentación del proyecto se puede consultar en el link de la imagen
https://issuu.com/concejozipaquira/docs/tisquesusa_f25eed7f324cdc
Una interesante reseña del hecho se puede leer acá
Sobre la polémica se puede buscar en Internet y tomar posición al respecto. De mi parte, todo no se ha dicho y falta información.

4.1.17

El billete de 500

La antigua Catedral de sal ocupó el reverso del billete de 500 pesos que emitió el Banco de la República en 1968, como se muestra en las imágenes. El tiempo dirá si la nueva Catedral es digna de ocupar un espacio similar.

La imágen del detalle (arriba) fue tomada de

La imágen del billete (abajo) fue tomada de

11.1.10

Los Hombres De La Sal

Algo así como entrar a un caracol. Apenas se pisan los recintos de la Catedral de Sal de Zipaquirá se siente un extraño vaivén de olas frías que traen el rumor del mar que hace 15 millones de años se extendía por mucho de lo que ahora se llama sabana de Cundinamarca.


En esta zambullida puede respirarse por la boca y sentir que en la lengua y el paladar se adhiere un nuevo sabor nunca antes percibido. Es ese mismo sabor que martilleros, perforadores, malacateros, herramienteros e ingenieros que, a fuerza de 71 toneladas de explosivos, lograron en cada espacio y detalle de una obra única.


No hay una sola línea, una sola circunferencia que no haya surgido del cálculo de cada explosión, allá tan adentro de la tierra. Sin importar qué tan pequeño o delicado fuera el trabajo, la dinamita se usó de manera precisa para transformar rocas de tamaños descomunales en cruces, reclinatorios, arcos, cúpulas y escalones.

El renacer de esta maravilla empezó hace 10 años cuando Jorge Enrique Castelblanco, Jorge Agudelo, Alvaro Gómez Hurtado (qepd), y los ingenieros del Instituto de Fomento Industrial (IFI)-Concesión de Salinas, se decidieron a soñar con una nueva catedral ante el deterioro e inminente cierre de la original.


En 1975 se realizó el primer estudio que demostró el irreversible proceso degenerativo de la mina, abierta un siglo antes, y, por lo tanto, se planteó su cierre. Cuando Castelblanco y Gómez Hurtado presentaron otros estudios en 1979 se produjo una clausura temporal.


Pero sólo hasta 1982 nació la idea de reubicar la catedral y no dejar desaparecer ese patrimonio cultural. Castelblanco recuerda que propuse algo muy sencillo en ese tiempo, pero casi diez años después el Instituto sacó a concurso nacional el diseño arquitectónico de la nueva catedral. La propuesta del arquitecto Roswell Garavito Pearl obtuvo el primer lugar .


Castelblanco, quien en 1991 fue encargado por el IFI-Concesión de Salinas de la dirección técnica del proyecto final, concebía una réplica exacta de la antigua iglesia, mientras que Garavito pensó en incluir más elementos con una simbología especial. Sin embargo, la propuesta final se gestó con las ideas de ambos.


No obstante, la parte delicada, de mayor dedicación y maestría fue encomendada al tallador José Vicente Pinto García, de 72 años, quien participó en la construcción de la primera iglesia en la década del cincuenta.


Todas las tallas de la antigua catedral de sal fueron trasladadas a la nueva, sin ser alteradas en detalle alguno.


La catedral significa mucho para los zipaquireños, sobre todo para las familias de los mineros, puesto que la mayoría de los 127 hombres que construyeron las grandes cavernas, son hijos de pensionados de Concesión Salinas que hicieron la vieja catedral, y a su vez los padres de éstos trabajaron en la mina antes de que siquiera se pensara en realizar una iglesia bajo tierra , cuenta Castelblanco.


En las obras de arte que incluye la nueva catedral participaron escultores de El Taller de las Artes, Acrópolis, los maestros José Vicente Salamanca y Carlos Encizo, y la Compañía Gómez de la Vega, entre otros.


Castelblanco dice que además, sin la responsabilidad que debió asumir el ingeniero Alvaro Francisco Frías Acosta, director técnico del IFI, para que se cumplieran los innumerables contratos de la obra, habría sido imposible mostrar esta maravilla .


La antigua catedral Debido a las características de la mina donde estaba ubicada la antigua catedral, su vida útil era de 100 años, de ahí en adelante, el lugar empezó a vivir un proceso normal de envejecimiento que hizo reducir su resistencia y dimensión interior.


Por eso, la catedral solo duró 40 años, puesto que fue construida cuando la mina cumplía su primer siglo. Los años que estuvo abierta la primera catedral fueron horas extras de trabajo , dice asombrado Castelblanco, quien señala que el templo original fue levantado justo cuando la mina ya había cumplido su período de explotación.


La mina fue explotada de una forma tan rudimentaria que no me explico cómo pudo durar tanto tiempo. Las columnas que sostenían el techo de la catedral estaban tan deterioradas que los mineros las amarraban con cables de acero para evitar que se desplomaran. La iglesia, en sus últimos años, no era un monumento a la sal sino a la madera que sostenía las paredes , agrega Castelblanco.


En 1979, la catedral debió ser cerrada por primera vez, porque ya se habían presentado las primeras fallas estructurales. Fueron muchos los intentos que se hicieron para aplazar año tras año el cierre definitivo, hasta que finalmente el 5 de septiembre de 1993 no hubo más remedio.


La clausura se postergó hasta esa fecha mientras que se trabaja en las obras preliminares de la nueva catedral, iniciadas en 1990.


Comparativamente, la vida de la nueva catedral se prolongará de 200 a 300 años, según los estudios realizados durante seis años.


La Ingeniería de Minas dice que una explotación de sal debe tener como mínimo un factor de seguridad 1,75, sin embargo, la antigua catedral tenía apenas factor 1. La nueva, en cambio, alcanza el factor 3, lo cual significa que los zipaquireños le entregan al mundo una obra que brillará durante los próximos tres siglos

Publicado el 16 de diciembre de 1995 en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-484695

26.5.09

Humboldt en Zipaquirá



ESPELETIA argentea, planta observada por Humboldt en Zipaquirá

Finalmente, el 17 de julio de 1801 nos atrevimos a probar si la salud de Bompland era lo suficientemente fuerte como para arriesgar un viaje. El fin de este viaje era visitar la mina de sal gema de Zipaquirá, la laguna de Guatavita, tan nombrada en los mitos indígenas y la parte norte del llando de Bogotá, para completar el plano topográfico de esta llanura.
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Llegamos a Zipaquirá apenas a las 10 de la noche muy cansados y hambrientos pues no habíamos comido nada al mediodía. Nos bajamos en la casa de Tovaro, donde una muchacha de 17 años administra sola la hospedería. Ella estaba en ese momento en la casa del párroco donde se reunía toda la ciudad para ver las marionetas. La pobre muchacha se desprendió de sus amigos y no se asustó poco al tener que atender tarde en la noche a tres hombres. Zipaquirá es un lugar importante que ahora ha pedido el derecho a ser Villa con 5.000 habitantes. El sitio es grande y bien construído. La fuente está adornada con un pequeño abate enano de roca arenisca, figurado muy a la forma india.
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La mañana siguiente estuvimos muy ocupados en visitar la mina se sal gema y en medir el ángulo con el grafómetro. El estrato de sal gema aparece aquí y en todas partes descubierto a flor de tierra, lo mismo que en Halein, Hallstadt, Berchtesgaden, Ausser... Se extiende en yeso de hojas pequeñas color blanco grisoso. En la mina de rute se ve claramente este yeso como cubierta sobre la sal gema. Esta constituye un estrato secundario en el yeso que está superpuesto sobre la arenisca quarzosa y cubierto con caliza compacta. La sal gema tiene todas las condiciones que yo observé en Europa.
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En Zipaquirá no se conoce en absoluto la extensión del estrato de sal gema. A juzgar por la arcilla salífera que se asoma, y por la forma exterior de la montaña, yo creo que la totalidad de la pendiente de la montaña más baja, al pie de la cual queda Zipaquirá y que limita al sur con el cerro del Chipa (cerro del Zipa), al norte con Rio Negro, y al occidente con una cañada que no tiene agua dulce, sobre la cual pasa el camino que va a Pacho y a La Palma, una pendiente que se eleva unas 130 toesas sobr el Llano de Bogotá y una superficie que asciende a unas 500.000 toesas cuadradas, (Creo) que toda esta pendiente es sal gema.

( la toesa era una antigua medida de longitud francesa que equivalía a 1949 m )

13.6.08

Primitivo minero


La escultura se llama así, Primitivo minero y vemos a su autor dando forma final a la escultura. Se trata de Miguel Sopó, un artista que ha dejado huella en la Catedral de sal de Zipaquirá, gracias a que el amor por su tierra lo ha llevado a crear muchas de las figuras que el visitante puede apreciar a lo largo del recorrido.



3.9.06

Gotas de Historia

En los años cincuenta, durante el mandato de Laureano Gómez, mientras se mataban godos y cachiporros (léase conservadores y liberales), los mineros de Zipaquirá toman la iniciativa de hacer una capilla para rendirle culto a la Virgen de Guazá, su patrona. Es con esa idea que luego se desarrollará el proyecto de la Catedral de sal de Zipaquirá.

Sobre el origen de la mina de sal hay varias hipótesis. Pero vale la pena leer una muy extendida, que se refleja en un artículo publicado en el períodico El Tiempo, hacia el año de 1949:

“... si Bogotá hubiera existido en la época cuaternaria- hubiera sido puerto de mar. Como suena. Durante muchos años, las aguas de un mar proceloso, un mar inmenso que bañaba el mundo, se estrellaron levantando espuma, contra los acantilados que hoy llamamos Monserrate, El Aserradero y El Tablazo. Si en esa época hubieran tenido los chibchas prehistóricos (si es que ya existían los chibchas prehistóricos), el buen criterio de fundar a Bogotá, Bogotá hubiera llegado a ser un puerto de la mayor importancia. Situado en las faldas de Monserrate, tendría a sus espaldas un excelente “puerto” de mar. Y al frente, se extendería el inmenso lago salobre que cubría lo que es hoy la sabana, en toda su extensión. El mismo lago que después, con el correr del tiempo, fue secando poco a poco, fraccionándose en diversas lagunas, infiltrándose por los montes, y solidificándose en las actuales y riquísimas salinas de Zipaquirá. La sal que en este momento tiene el lector ante su mesa, es, pues, auténtica y legítima sal marina. Aunque haya sido extraída de las mismísimas salinas de Zipaquirá”.